Ciudades Inteligentes: El Modelo Europeo que Chile Necesita

Escrito el 30/07/2025
Mysix Radio


Por el equipo de MySix Radio

En un mundo donde la tecnología y la sostenibilidad van de la mano, las ciudades inteligentes han dejado de ser una visión futurista para convertirse en una realidad concreta. Europa lidera este avance, mostrando cómo la integración de datos, innovación digital y participación ciudadana puede transformar la vida urbana. ¿Está Chile preparado para seguir ese camino?

Europa al frente del cambio

Ciudades como Barcelona, Copenhague y Amsterdam son pioneras en el desarrollo de modelos urbanos inteligentes.

  • Barcelona ha implementado sensores en el alumbrado público que se ajustan según el movimiento de peatones, reduciendo el consumo energético. Además, su sistema de estacionamientos inteligentes y la gestión de residuos vía apps han mejorado significativamente la calidad de vida de sus habitantes.

  • Copenhague, en tanto, combina tecnología con conciencia ambiental. Sus ciclovías inteligentes y sistemas de monitoreo del aire permiten decisiones urbanas basadas en datos reales.

  • Amsterdam integra plataformas abiertas de datos para que emprendedores y ciudadanos propongan soluciones, fomentando la colaboración público-privada.

Beneficios tangibles

Estas ciudades comparten un objetivo común: usar la tecnología para hacer más eficientes los servicios urbanos, reducir el impacto ambiental y fomentar una mejor calidad de vida.
Entre sus principales beneficios destacan:

  • Optimización del transporte público.

  • Reducción de la contaminación.

  • Mayor seguridad ciudadana.

  • Participación activa de los ciudadanos.

  • Ahorro energético y económico.

Chile ante el desafío

En Chile, el concepto de ciudades inteligentes aún está en fase temprana. Sin embargo, iniciativas como Valparaíso Smart City o proyectos piloto en comunas como Providencia y Temuco, muestran que el interés existe.

Implementar este modelo en comunas intermedias —como Rengo, Graneros o Rancagua— no solo ayudaría a descongestionar las grandes urbes, sino que permitiría una descentralización efectiva de los recursos tecnológicos. Esto requerirá inversión, alianzas público-privadas y voluntad política, pero sobre todo, una ciudadanía informada y participativa.

Conclusión

Mirar hacia Europa no es copiar, sino inspirarse. Las ciudades inteligentes son una herramienta potente para enfrentar los desafíos urbanos de este siglo. Chile tiene la oportunidad de construir su propio camino inteligente, integrando tecnología, inclusión y sostenibilidad en beneficio de todas y todos.